Vacaciones - Sergio Sinay
No hace falta volar a un destino exótico. En plena crisis, el descanso puede convertirse en la mejor oportunidad para embarcarse en un viaje interior
La palabra "vacaciones" proviene del vocablo latino vacatio . Su acepción original es "tiempo de vaciamiento". Es el momento de vaciar algo que está lleno. Los seres humanos solemos encontrarnos ante dos tipos de vacío. Uno es lo que la filosofía china llama wu wei . Sin una traducción exacta al español, el término podría entenderse como "inacción" o "no actuar". Habla de un vacío fértil, el de la pasividad, la receptividad, el silencio y la contemplación. En él no hay nada que hacer, sino permitirse ser un simple testigo de lo que está alrededor, de lo existente, hasta fundirse con ello y reintegrarse a la naturaleza en todas sus dimensiones, algo que Occidente ha ido postergando en los últimos cuatro siglos. El poeta y traductor Henri Borel (1869-1933), que estuvo en China y se adentró en esa filosofía, le dedicó a la propuesta un bello y breve relato, que se titula precisamente Wu Wei , y en él un maestro oriental dice al protagonista, un joven occidental ansioso por llenarse de sabiduría (supuestamente el propio Borel): "Los seres humanos podrían ser verdaderamente tales si se dejaran ir como florecen las olas del mar, como florecen los árboles. Pero se dejan cegar por sus sentidos y sus deseos. Quieren todo el tiempo voluptuosidad, alegría, fama, riquezas; sus movimientos toman la violencia de la tempestad desencadenada, su ritmo es un ascenso furioso seguido de una precipitada caída".
De este vacío trata, también, una anécdota que suele narrar el poeta, filósofo, teólogo y sacerdote Hugo Mujica (autor de varios tomos de narrativa, poesía y ensayo, entre ellos, Poética del vacío y Bajo toda la lluvia del mundo ). Cuenta Mujica que, en sus años de monasterio, un viejo sacerdote le recomendó una experiencia extraordinaria. Se trataba de que fuera al bosque y no hiciera nada. "¿Nada?", preguntó él. "Nada. Ni siquiera digas una oración, porque rezar es sumar." Y fue, dice, una maravillosa inmersión en el vacío. Ese vacío que, lejos de devorarnos, puede parirnos nuevos.
Del otro vacío hablan pensadores como Camus, Sartre, Frankl y la filosofía existencialista. El de la angustia resultante de no encontrar el sentido de la propia vida o de escapar de la responsabilidad de desentrañar y explorar ese sentido. Este vacío existencial suele resultar insoportable, está lleno de voces interiores que rehusamos oír. Ellas preguntan qué estamos haciendo, para qué lo hacemos, cómo nos sentimos con nuestro modo de vivir, a qué distancia estamos de nuestros sueños más queridos y trascendentes y, sobre todo, si nos hallamos viajando en la dirección de ellos o en sentido contrario.
Escapar o permanecer
En el primer vacío florecen nuevas perspectivas; se ve lo que habitualmente escapa a nuestra mirada; es posible encontrar emociones, sentimientos y capacidades olvidadas; se despliegan aspectos insospechados del mundo y de los seres que nos rodean; se advierten caminos de vida hasta entonces impensados; muchas imposibilidades se transforman en posibilidades, y lo que parecía inamovible e incuestionable revela nuevos aspectos. Por eso tal vacío es fértil.
El otro produce el efecto contrario. Cierra la mirada, confunde, genera insatisfacción, empobrece las experiencias, las hace repetitivas, lleva a hundirse en el bullicio, en la actividad obsesiva. Cualquier cosa a cambio de no pensar, no sentir, no afrontar la pregunta insistente acerca de cómo y para qué vivir. Por eso este vacío es existencial. En el vacío fértil nada hay para hacer, ni es necesario. Es un estado y, como tal, se trata de estar en él, de permanecer. No hay que llenarlo; no pide eso. Del vacío existencial se suele procurar huir por cualquier puerta, a cualquier precio; su presencia multiplica los movimientos de fuga (ruido, hiperactividad, relaciones seriales, consumo voraz, necesidad de movimiento continuo).
El vacío fértil es acogedor, el vacío existencial es insoportable. Uno es generador de endorfinas, el otro de adrenalina. Las endorfinas son hormonas producidas en la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro. Todo aquello que nos resulta placentero estimula la producción de endorfinas. Estas, a su vez, espolean la sensación de relajación, de armonía. No producimos endorfinas para estar bien, sino que las originamos porque estamos bien. Por eso se llaman hormonas de la felicidad. Y, como la felicidad, no son el resultado de una búsqueda obsesiva, sino la consecuencia de una manera de estar en el mundo, de actuar en él, de relacionarse, de vivir.
Para afrontar el vacío existencial muchas veces se apela a otra hormona: la adrenalina. Secretada por las glándulas suprarrenales, el organismo la produce para afrontar situaciones de estrés. Cuando se vive en continuo estado de tensión (velocidad, deportes extremos, situaciones de riesgo, trabajo ininterrumpido, ansiedades y exigencias de diferente tipo), hay una permanente producción de adrenalina para responder a esa demanda. El vacío existencial suele producir una suerte de adicción a la adrenalina, la necesidad de estar siempre en acción, excitado, en una búsqueda insaciable de algo, no importa qué, que cuando se alcanza sólo deviene en un nuevo deseo. Hay personas que consideran esto un mérito, a costa de olvidar que el organismo necesita descanso y que la constante producción de adrenalina tiene sus consecuencias: infartos, accidentes cerebrovasculares, úlceras, fatiga crónica, estados de ansiedad, insomnio.
A la luz de estas descripciones, bien se puede decir que hay vacaciones endorfínicas y hay vacaciones adrenalínicas. Las primeras, probablemente, son el resultado de un auténtico vacatio , un tiempo de vaciamiento, un acercamiento sin temor al vacío fértil. Las segundas suelen resultar la continuidad de un estilo que viene del año transcurrido y que acaso se prolongará en el tiempo por venir.
Tiempo de respuestas
"El silencio no es la ausencia de sonido, sino un deslizamiento de la atención hacia los sonidos que le hablan al alma", apunta el psicoterapeuta y mitólogo Thomas Moore en El reencantamiento de la vida cotidiana . "El silencio -continúa- es una forma positiva de escuchar que nos impulsa a apagar la perilla que comúnmente sintoniza la vida activa y a encender la que amplifica los movimientos del alma. La naturaleza puede ser muy sonora si nos sentamos serenamente en una roca frente al océano." Donde Moore dice silencio, quizá pueda escribirse vacatio . El "tiempo de vaciamiento" puede ser, en efecto, un tiempo de respuestas a preguntas nunca afrontadas.
Este tipo de vaciamiento despeja el campo visual y permite que se recuperen figuras y vínculos en el campo afectivo, que se profundicen raíces emocionales, que despunten vetas creativas. En el silencio que menciona Moore, o el vacío que anuncia Mujica, suele aparecer el otro, y lo hace con frecuencia con el rostro de nuestros seres más cercanos, a quienes en el "lleno" habíamos perdido de vista. Aparece en un rato de quietud compartida, sin necesidad de hacer algo, ni de convocarnos a actividades de ningún tipo. Se trata sólo de estar, de mirarnos, de redescubrirnos a través de la escucha, de la mirada, de la simple y poderosa presencia. Nada más barato ni menos estresante. Un tiempo no planeado, que simplemente acontece. He ahí un hecho extraordinario que puede ocurrir cuando cesa el desplazamiento constante, la planificación ininterrumpida, la exigencia sin fin, el mandato que nos empuja inconsciente e insensiblemente a establecer relaciones y a emprender actividades siempre utilitarias, que "sirvan" para algo.
En el vaciamiento aparece la posibilidad de lecturas compartidas, de caminatas que no se proponen llegar a algún lugar ni hacerlo en determinado tiempo. Se ofrece la maravillosa oportunidad de formular preguntas del tipo "¿cómo estás?", "¿cómo te sientes?", "¿qué está siendo de tu vida?". Preguntas sorprendentes, quizás, sobre todo cuando el destinatario es nuestra pareja, nuestro hijo o hija, nuestro padre o madre, nuestro hermano o hermana, nuestro amigo o amiga, esos seres cercanos de los cuales suele alejarnos el "llenado" que nos ha aquejado durante el año. Y sorprendentes y mágicas pueden ser las respuestas cuando abrimos nuestra escucha y las recibimos sin apuro, sin juicio, celebrando la primicia de acogerlas.
El viaje necesario
Vacatio , el "tiempo de vaciamiento", las vacaciones, puede ser el instante de descubrimiento, ese en que recordamos una vocación postergada que pide ser traída al presente de nuestra vida. Y puede ser el momento de viajar sin necesidad de correr hacia una agencia turística ni de devanarse los sesos en busca de destinos sofisticados. El profesor de Psicología de la Universidad de Uppsala, Suecia, Owe Wikstrom, especialista en el estudio de las relaciones entre religiosidad y salud mental, lo propone en su profundo y vivencial Elogio de la lentitud : "Tarde o temprano, los seres humanos tenemos que emprender el viaje más decisivo de todos: el viaje hacia nosotros mismos. Y un requisito necesario para este viaje interior es disminuir la velocidad". Y se puede agregar: junto con la velocidad, disminuir el ruido, la hiperactividad, el productivismo, la voracidad, el apetito material, la preocupación por lo efímero, por lo circunstancial, por lo superficial, por lo fugaz (aunque brille, aunque tiente).
Todos hemos leído desde chicos relatos en los que algún ladrón sale al paso de un peatón o un salteador de caminos interrumpe el rumbo de un jinete y, apuntándoles con un arma, los urgen: "¡La bolsa o la vida!". Aunque ese tipo de viñeta haya ido cayendo en desuso, cobra en estos tiempos una súbita actualidad. Se trata de una buena pregunta para reflexionar sobre ella durante las vacaciones. Hoy, un interrogante crucial es precisamente ése: "¿La Bolsa o la vida?". ¿Qué tipo de bolsa?, ¿qué tipo de vida?
Las Bolsas representativas de nuestro tiempo se han derrumbado en el final de 2008, vencidas por el peso de la codicia, de la ambición desenfrenada, de la creencia que, aunque no lo veamos, el dinero siempre está y sólo queda ir por él. Muchas personas -acaso demasiadas para las urgencias que hoy tiene el planeta en términos de solidaridad, de cooperación, de empatía, de alimento, de salud, de dignidad- habían hecho de la Bolsa su vida (y lo siguen haciendo). Eso no es grave en sí, desde el momento en que cada quien resulta dueño del rumbo que le da a su existencia. Lo peligroso es que lograron hacer de su visión personal una creencia colectiva, a tal punto que existe la sensación planetaria de que el derrumbe de las bolsas es el final de la vida tal como la conocemos. Y de que no hay otra.
Henri J. M. Nouwen (1932-1966), sacerdote y docente holandés, autor de El regreso del hijo pródigo, Más allá del espejo y La voz interior del amor , entre otras obras valiosas, es considerado una de las voces espirituales más poderosas del siglo veinte. El sostenía que la vida es un tesoro, "no porque sea inmutable, como un diamante, sino porque es vulnerable, como un ave pequeña. Amarla significa amar su vulnerabilidad, pidiendo que nos cuiden, que nos presten atención, que nos guíen, que nos apoyen". En la aparente simpleza de esa declaración hay una enumeración de valores humanos esenciales: la vida, la cooperación, el cuidado, el reconocimiento del otro, el respeto, el amor. Cuando se habla de Bolsa de Valores, esa bolsa que se ha vaciado estrepitosamente, no se habla, es obvio, de estos valores. Los que se han derrumbado, aunque sin perecer ni mucho menos, son los valores del egoísmo, del materialismo extremo, de la acumulación voraz, de la especulación, de la codicia. Sobre ellos se construyó, y se ofreció como modelo, un estilo de vida, de vínculos humanos y de vínculo con el planeta.
En esta zona del mundo las vacaciones coinciden en el tiempo con los ecos más sonoros de ese derrumbe. Y también con sus inevitables consecuencias. A ese estruendo le seguirá un silencio. "Hay dos silencios: uno asusta y el otro pacifica", dice Nouwen. "Nos hemos alienado del silencio; no sabemos qué hacer con él. Si vamos a la playa o vamos al bosque, los auriculares son nuestros compañeros más importantes; parece que no podemos soportar el sonido del silencio." Silencio, vacío, receptividad, pasividad, contemplación, son palabras que se ofrecen como oportunidades en el horizonte vacacional. Más que como simples palabras, asoman como oportunidad de nuevas y profundas experiencias.
Ocio y libertad
Quizás una de las experiencias para transitar consista en revisar la noción de ocio productivo. Como sostendría Aristóteles, esas dos palabras no se llevan. El ocio no es ni puede ser, por definición, productivo, y quien siente la necesidad de producir en ese tiempo no es una persona libre, según la mirada del filósofo griego. Aristóteles sostenía que el ocio es condición de la libertad. Cuando el hombre cesa de producir, decía, se ve ante aquello que lo hace humano: las cuestiones morales. Y debe definirse y comprometerse ante ellas. Si tener tiempo libre equivale a estar ocioso, ¿es libre quien, aun cuando está ocioso, siente la necesidad de producir algo?
"Producir algo" se traduce muchas veces en la idea de "sacarles provecho a las vacaciones". Leer una docena de libros no leídos durante el año, ver otras tantas películas, "hacer" amigos, dedicarse intensivamente a actividades postergadas (físicas o intelectuales), practicar todos los deportes que sólo hemos visto por televisión, llevarse la notebook a la playa para "ponerse al día" con los mails u otras cosas, recorrer diez lugares en diez días, como quien apuesta a figurar en el Guinness. Cuesta imaginar a Dios, más allá de cualquier creencia o agnosticismo, sintiéndose culpable de "no hacer nada" en el séptimo día. "Que nadie trabaje. Ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país", advierte el Libro bíblico del Exodo. Sólo así se honra al trabajo de la creación, advierte.
"¿Por qué nos parece tan difícil no hacer nada, sobre todo después de haber cumplido con nuestras obligaciones? ¿Será porque tenemos miedo de aburrirnos?", se pregunta el alemán Michael Simperl en su estimulante trabajo Menos es más... Simperl fue un exitoso publicitario y consultor de empresas acostumbrado al lujo, al consumo y a estar siempre ocupado, aun en sus vacaciones. Hasta que se cayó de la punta de su pirámide dorada y debió aprender a vivir de una manera diferente. Simperl concluye, en sus reflexiones, que quien teme al aburrimiento es porque no encuentra nada dentro de sí que valga la pena y esto lo impulsa a hacer de su tiempo libre un tiempo lleno de obligaciones. Obligaciones sociales, lúdicas; obligaciones de "gozar", de "encontrarse", de "divertirse", que terminan llenando la agenda de vacaciones casi al mismo nivel que la agenda del resto del año. El cree que, a menudo, quienes más llenan sus vacaciones de propósitos y objetivos son los que suelen regresar de ellas con una mayor sensación de insatisfacción, de que todo pasó "demasiado rápido", de que se quedaron con cosas sin "hacer". También en vacaciones, en fin, cuando una persona se define por el "hacer", el "ser" queda insatisfecho, sigue pidiendo atención. Entre el "hacer humano" y el "ser humano" no siempre hay sintonía, y las vacaciones pueden ser tiempo de desafinar aun más o de armonizar. Quizás a algo de esto apuntaba el gran filósofo existencialista danés Soren Kierkegaard cuando decía: "La mayoría persigue el gozo con tanto afán que éste pasa inadvertido a su lado".
En el Evangelio según San Mateo se leen unas palabras de Jesús que merecen recordarse en los merecidos y necesarios tiempos de vaciamiento: "Miren cómo crecen los lirios en los campos; ellos no trabajan ni hilan y, sin embargo, yo les digo: Salomón, en toda su gloria, no estuvo nunca tan brillantemente vestido". No se trata de salir a las rutas a tratar de llegar primero a riesgo de la propia vida y de otras. No se trata de llenar cada minuto de algo que lo justifique. No se trata de "desquitarse" de un año duro ni de "entrenarse" para el que viene. No se trata de regresar de las vacaciones con las maletas y mochilas más llenas que en el momento de partir. Muchas de las mejores fotos vacacionales no quedan en la memoria de la cámara digital ni el disco duro de la computadora. Su registro está en el alma.
En su inspirado trabajo Cuando nada te basta , el rabino Harold Kushner recuerda esta frase del Talmud (libro que recoge las discusiones rabínicas acerca de las leyes del judaísmo): "Una hora en este mundo es mejor que toda la eternidad en el mundo por venir". Quizá las vacaciones representen una magnifica ocasión de instalarnos con profundidad, con coraje, con decisión, en este mundo, en lugar de convertirlas en una puerta para escapar de él.
Ejercicio: autobiografía
He aquí un sencillo ejercicio para las vacaciones. Se trata de imaginar que hemos vivido casi la totalidad de nuestra vida y que ésta ha sido larga (cada quien decidirá, pues, qué edad tiene: 70, 80, 90 años). Planeamos, entonces, escribir nuestra autobiografía. ¿Cuánto espacio ocupará en ese libro cada una de las cosas que en este momento nos generan ansiedad, insomnio, preocupación, inquietud? ¿Qué cantidad de párrafos se llevarán las cuestiones que hoy nos exigen, o nos consumen, lapsos esenciales de tiempo? ¿Cuántas líneas estarán dedicadas a temas que hoy asoman como urgentes e impostergables? Imaginemos que el libro tendrá doscientas páginas y diez capítulos. ¿Cuáles serán esos capítulos? Cuando tengamos el plan de la obra, cotejémoslo con nuestra vida actual. ¿Hay correspondencia entre el espacio que ciertos temas están ocupando en nuestras vidas y nuestras mentes y el que ocuparán en el libro? ¿Estamos viviendo de acuerdo con la autobiografía que escribiremos? ¿Hay temas esenciales a los cuales nos gustaría dedicarles varias páginas y a los cuales hoy no les destinamos ni una línea de nuestra vida? Pasarnos en limpio, rescribirnos, escribirnos. Un proyecto para las vacaciones.
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domingo, 28 de diciembre de 2008
jueves, 25 de diciembre de 2008
10 cosas que odio de las Fiestas
Primero que nada FELIZ NAVIDAD!!! para quien visite este blog.
Y para todos aquellos que coinciden conmigo en que las fiestas son insufribles, nada mejor que leer este post del blog La Peleadora de www.criticadigital.com
Vale la pena!
Las 10 cosas que odio de las fiestas
1. A los retrasados mentales que tiran petardos desde el 1 de diciembre
Los fuegos artificiales ya son una gansada que todos los años deja ciegos o mancos a unos cuántos irresponsables. Los petardos, sin embargo, son algo imposible de explicar. Yo puedo entender a qué clase de tonto le gustan las luces de colores, pero ignoro por completo qué tipo de anormal gasta plata para explotar cosas. Si les gusta el ruido ¿Por qué no se compran un tambor y un taladro con rotopercutor y se ahorran el temita ese de mutilarse las extremidades?
2. Que me sometan a participar en rituales estúpidos
No me interesa comer doce uvas a las doce, ni intercambiar regalos, ni cortar pan dulce, ni brindar, ni ponerme una bombacha rosa en Año Nuevo. Me parecen rituales tan lúcidos como el sacrificio de animales o bailar alrededor del fuego. No quiero compartir ninguna otra costumbre basada en supersticiones y menos si son mediocres y aburridas como subir varias copas juntas en el aire o comer fruta a la medianoche.
3.Que me molesten con los detalles sobre los preparativos
Hay mucha gente que considera que las fiestas son importantes. Yo no. Yo pienso que son una superchería inútil con mucho dorado y mayonesa. No puedo debatir quince días un menú o cuatro horas la logística para ir a buscar a mi abuela. Bastante tiempo pierdo comprando chucherías. Hacer ensalada de frutas no es una decisión importante, consíganse una preocupación en serio.
4. Tener que interactuar con gente que yo no elegí
No puedo tener otra conversación de dos horas con familiares insufribles. Estoy harta de sacrificarme escuchando anécdotas sin remate en nombre del bienestar de esa abstracción llamada familia. Es una locura. La gente que no tiene nada atractivo para contar debe quedarse callada durante la cena o inventarse una nueva vida para esa noche. Basta de primos pesados, basta de tíos seniles, basta de viejas de mierda. Si tu vida es un tedio, callate y seguí comiendo.
5. Que los desconocidos me quieran besar en el brindis
Todos los años, después de brindar, me toca besar a dos o tres desconocidos. Me importan un rábano las tradiciones ajenas. A los únicos que me interesa besar es a mi marido y a los bebés gorditos de la familia. A ver si la terminamos de una vez por todas con estos rituales promiscuos. Si andan necesitando un beso vayan a darse “la paz” a la iglesia o inscríbanse en un portal de citas.
6. A la gente que no sabe comer ni cocinar y se empeña en organizar la cena
Seamos realistas, no todos tenemos buen gusto. Si tu idea de la cena navideña es una ensalada rusa decorada con perejil, no invites gente a tu casa. En general, el anfitrión marca un estilo de menú y nos vas a arruinar la cena a todos con tus cochinadas. Encargate de las cañitas voladoras, de colgar los abrigos, o de entretener a los niños en la casa de otro familiar con estilo, y no nos hieras con tus huevos rellenos y tu turrón de maní Georgalos. Las fiestas son de todos. Nosotros también tenemos derecho a pasarla bien.
7. Que un nene tonto y feo trate de acaparar el festejo
En todas las reuniones hay un nabo de siete u ocho años que llora, grita o trata de acaparar la atención de la fiesta. Estoy podrida de los padres que viven convencidos de que ese vástago gris que engendraron es en realidad un niño-genio porque sabe cantar el feliz cumpleaños o hacer la vertical parado sobre su cabeza. Para molestar, ser maleducado o exigente, es necesario que el niño sea extraordinariamente lindo. Si es normal debe portarse bien y mostrarse agradecido al abrir los paquetes.
8. A la gente que sale a la calle a ver los fuegos artificiales (e insiste para que salgas a verlos también)
Hay un tipo de gente cuya única felicidad es tratar de convencer a los otros para que hagan algo que no quieren hacer. Son los que te sacan a bailar en los casamientos, los que insisten para que pruebes su plato o los que gritan desde el patio que vayas a ver los fuegos artificiales. A ver si nos entendemos de una vez por todas: nosotros, los que estamos adentro, creemos firmemente que todos los que están afuera mirando lucecitas en el cielo son unos imbéciles. No vamos a ir jamás. Ahorren la saliva.
9. A los que me preguntan si armé el arbolito
Yo gasté un montón de plata en decorar mi casa. Me maté trabajando para pagar sillas de diseño, un ropero antiguo o dos posters originales de películas antiguas. Me ocupé de que el marco de los cuadros no opacara el protagonismo de las láminas, que el sillón fuese tan cómodo como coqueto, que los almohadones levantaran el color del tapizado, y que el cuero de las sillas tuviese doble pespunte en toda la terminación. ¿Entonces? ¿Por qué habría de arruinar la decoración de mi casa con ese chirimbolo horrible y ordinario lleno de brillos que la gente llama arbolito? ¿A qué tarado se le ocurre poner un pinito nevado de plástico al lado de una mesa Barcelona?
10. Que me deseen felices fiestas cada quince minutos
Desde el 18 de diciembre, todas las conversaciones triviales se alargan tres o cuatro minutos. Cada vez que uno está por bajarse de un taxi o irse de la verdulería, el vendedor arranca con una perorata de buenos deseos, balances y otras estupideces. Ya déjenme en paz. Los deseos no sirven. ¿Hace cuánto que la gente desea que se acabe el hambre o que tengamos paz mundial? ¿No ven que no funcionan? ¿Qué otra prueba necesitan?
Y para todos aquellos que coinciden conmigo en que las fiestas son insufribles, nada mejor que leer este post del blog La Peleadora de www.criticadigital.com
Vale la pena!
Las 10 cosas que odio de las fiestas
1. A los retrasados mentales que tiran petardos desde el 1 de diciembre
Los fuegos artificiales ya son una gansada que todos los años deja ciegos o mancos a unos cuántos irresponsables. Los petardos, sin embargo, son algo imposible de explicar. Yo puedo entender a qué clase de tonto le gustan las luces de colores, pero ignoro por completo qué tipo de anormal gasta plata para explotar cosas. Si les gusta el ruido ¿Por qué no se compran un tambor y un taladro con rotopercutor y se ahorran el temita ese de mutilarse las extremidades?
2. Que me sometan a participar en rituales estúpidos
No me interesa comer doce uvas a las doce, ni intercambiar regalos, ni cortar pan dulce, ni brindar, ni ponerme una bombacha rosa en Año Nuevo. Me parecen rituales tan lúcidos como el sacrificio de animales o bailar alrededor del fuego. No quiero compartir ninguna otra costumbre basada en supersticiones y menos si son mediocres y aburridas como subir varias copas juntas en el aire o comer fruta a la medianoche.
3.Que me molesten con los detalles sobre los preparativos
Hay mucha gente que considera que las fiestas son importantes. Yo no. Yo pienso que son una superchería inútil con mucho dorado y mayonesa. No puedo debatir quince días un menú o cuatro horas la logística para ir a buscar a mi abuela. Bastante tiempo pierdo comprando chucherías. Hacer ensalada de frutas no es una decisión importante, consíganse una preocupación en serio.
4. Tener que interactuar con gente que yo no elegí
No puedo tener otra conversación de dos horas con familiares insufribles. Estoy harta de sacrificarme escuchando anécdotas sin remate en nombre del bienestar de esa abstracción llamada familia. Es una locura. La gente que no tiene nada atractivo para contar debe quedarse callada durante la cena o inventarse una nueva vida para esa noche. Basta de primos pesados, basta de tíos seniles, basta de viejas de mierda. Si tu vida es un tedio, callate y seguí comiendo.
5. Que los desconocidos me quieran besar en el brindis
Todos los años, después de brindar, me toca besar a dos o tres desconocidos. Me importan un rábano las tradiciones ajenas. A los únicos que me interesa besar es a mi marido y a los bebés gorditos de la familia. A ver si la terminamos de una vez por todas con estos rituales promiscuos. Si andan necesitando un beso vayan a darse “la paz” a la iglesia o inscríbanse en un portal de citas.
6. A la gente que no sabe comer ni cocinar y se empeña en organizar la cena
Seamos realistas, no todos tenemos buen gusto. Si tu idea de la cena navideña es una ensalada rusa decorada con perejil, no invites gente a tu casa. En general, el anfitrión marca un estilo de menú y nos vas a arruinar la cena a todos con tus cochinadas. Encargate de las cañitas voladoras, de colgar los abrigos, o de entretener a los niños en la casa de otro familiar con estilo, y no nos hieras con tus huevos rellenos y tu turrón de maní Georgalos. Las fiestas son de todos. Nosotros también tenemos derecho a pasarla bien.
7. Que un nene tonto y feo trate de acaparar el festejo
En todas las reuniones hay un nabo de siete u ocho años que llora, grita o trata de acaparar la atención de la fiesta. Estoy podrida de los padres que viven convencidos de que ese vástago gris que engendraron es en realidad un niño-genio porque sabe cantar el feliz cumpleaños o hacer la vertical parado sobre su cabeza. Para molestar, ser maleducado o exigente, es necesario que el niño sea extraordinariamente lindo. Si es normal debe portarse bien y mostrarse agradecido al abrir los paquetes.
8. A la gente que sale a la calle a ver los fuegos artificiales (e insiste para que salgas a verlos también)
Hay un tipo de gente cuya única felicidad es tratar de convencer a los otros para que hagan algo que no quieren hacer. Son los que te sacan a bailar en los casamientos, los que insisten para que pruebes su plato o los que gritan desde el patio que vayas a ver los fuegos artificiales. A ver si nos entendemos de una vez por todas: nosotros, los que estamos adentro, creemos firmemente que todos los que están afuera mirando lucecitas en el cielo son unos imbéciles. No vamos a ir jamás. Ahorren la saliva.
9. A los que me preguntan si armé el arbolito
Yo gasté un montón de plata en decorar mi casa. Me maté trabajando para pagar sillas de diseño, un ropero antiguo o dos posters originales de películas antiguas. Me ocupé de que el marco de los cuadros no opacara el protagonismo de las láminas, que el sillón fuese tan cómodo como coqueto, que los almohadones levantaran el color del tapizado, y que el cuero de las sillas tuviese doble pespunte en toda la terminación. ¿Entonces? ¿Por qué habría de arruinar la decoración de mi casa con ese chirimbolo horrible y ordinario lleno de brillos que la gente llama arbolito? ¿A qué tarado se le ocurre poner un pinito nevado de plástico al lado de una mesa Barcelona?
10. Que me deseen felices fiestas cada quince minutos
Desde el 18 de diciembre, todas las conversaciones triviales se alargan tres o cuatro minutos. Cada vez que uno está por bajarse de un taxi o irse de la verdulería, el vendedor arranca con una perorata de buenos deseos, balances y otras estupideces. Ya déjenme en paz. Los deseos no sirven. ¿Hace cuánto que la gente desea que se acabe el hambre o que tengamos paz mundial? ¿No ven que no funcionan? ¿Qué otra prueba necesitan?
viernes, 19 de diciembre de 2008
Esencia, personalidad y ego
Algunos podrán considerar el artículo que sigue un poco "duro", pero se sugiere su lectura para tener una idea general de lo que es para los Gnósticos la esencia,
la personalidad y el ego. Dejo constancia que no es mi forma de pensar, ya que no considero que el ser humano sea "un gusano", sino que, en mi opinión, cada encarnación es totalmente válida para generar experiencia en el espíritu.
Gracias por visitar este blog.
Recorran los diferentes artículos y seguramente encontrarán material interesante.
Victoria
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De acuerdo a la Psicología Gnóstica, tres son los aspectos o factores que se manifiestan o expresan a través de la máquina orgánica, que son: la Esencia, la Personalidad y el Ego.
La Esencia es una fracción de Alma en nosotros, que representa lo Divino, lo innato, lo propio. Es aquello que tiene verdadera realidad; en el Budismo Zen se le denomina Buddhata, y es el material psíquico para fabricar Alma.
Debemos comprender que el Ser humano actual no tiene dentro un Alma como se nos ha dicho, sino que tiene una chispa de Alma que se llama Esencia y que traducida en hechos es Conciencia. Si tuviéramos un Alma integrada, seríamos incapaces de cometer tantos errores y violaciones de la Ley. El Alma es una parte del dios Interno y ella obedece en su totalidad, la Voluntad del Padre.
La Esencia que cada uno de nosotros lleva en su interior viene del Cielo, más exactamente del Tercer orden de mundos, que es la Vía Láctea, nuestra Galaxia, donde resuena la nota musical LA; luego pasa por el Sistema Solar con la nota SOL; continuando con su viaje llega a nuestro planeta con la nota FA. Así entra en este mundo, ingresando primero al reino Mineral para luego seguir por el reino Vegetal, pasando luego por el reino Animal, para al fin ingresar al estado humanoide con la nota MI. Nuestros padres crearon el cuerpo apropiado para la recepción de esta Esencia que viene de las estrellas. La Esencia no está sujeta por las 48 leyes que rigen nuestro cuerpo físico, sino por las 6 leyes que rigen todo lo creado en nuestra Vía Láctea.
Somos gentes dormidas, inconscientes y ni siquiera sospechamos que estamos dormidos, el animal intelectual no tiene verdadero sentido de responsabilidad moral, lo que la máquina piense, diga o haga en un momento dado, depende exclusivamente del tipo de yo que en esos instantes la controla. Cada uno de esos yoes pone en nuestra mente lo que debemos pensar, en nuestra boca lo que debemos decir, en nuestro corazón lo que debemos sentir, etc.
Lo peor de todo es que siempre pensamos lo mejor de nosotros. Es urgente luchar contra la fantasía que nos hace pensar que somos lo mejor, cuando en realidad no somos más que un vil gusano en el lodo de la tierra. Es urgente conocer los fundamentos sobre los cuales descansamos. Ej: Yo soy más justo que aquél, más sabio que fulano, más virtuoso que mengano, más rico, más experto en las cosas de la vida, más casto, etc.
Bueno es descubrir en que nos sentimos halagados cuando es satisfecha nuestra vanidad. Tales bases constituyen según el Evangelio Cristiano: "Las arenas sobre las cuales edificó su casa".
El Ego está sometido a la Ley del Eterno retorno de todas las cosas. Después de la muerte física el Ego continúa, y retorna en nuevas matrices para satisfacer deseos. El yo repite en cada una de sus vidas los mismos dramas, los mismos errores, el yo se complica a través del tiempo y de la experiencia volviéndose cada vez mas y más perverso. El niño inocente y bello conforme pasan los años se transforma al fin en el viejo astuto, malicioso, avaro, miedoso. El hombre de hace 18 millones de años es ahora el hombre del cabaret y la bomba atómica. Esa es la evolución del Yo. El Yo no se perfecciona jamás.
El Yo es la causa del dolor. El dolor no puede perfeccionar a nadie; si el dolor perfeccionara ya toda la humanidad sería perfecta. El dolor es el resultado de nuestros propios errores. El Ego comete muchos errores y cosecha el fruto de esos errores.
Existe otro aspecto que se manifiesta en el hombre y es la personalidad. Ella es un vehículo o instrumento de acción y manifestación creado por el individuo para relacionarse con el medio donde se desenvuelve.
La personalidad es energética, se forma con los primeros siete años de la infancia y posteriormente se robustece y fortifica con todas las experiencias de la vida práctica.
Los yoes empiezan a intervenir en la máquina humana a medida que la nueva personalidad se va creando. Durante los 3 ó 4 primeros años de vida sólo se manifiesta en el niño la belleza de la Esencia, entonces el niño es tierno, dulce, hermoso en todos sus aspectos psicológicos.
La vida de la personalidad humana se desarrolla en su tiempo, nace en su tiempo y muere en su tiempo, jamás puede existir más allá de su tiempo. El tiempo es redondo. Cada día es una onda del tiempo, cada mes es otra onda del tiempo y todas estas ondas encadenadas en su conjunto constituyen la Gran Onda de la Vida.
Fuera de toda duda el tiempo es la cuarta dimensión. La mente humana concibe la Eternidad como la prolongación del tiempo en línea recta, nada puede estar más equivocado que este concepto, porque la Eternidad es la quinta dimensión.
La geometría de Euclides sólo es aplicable al mundo tridimensional pero el mundo tiene siete dimensiones. Cada momento de la vida se sucede en el tiempo y se repite eternamente. En la Eternidad no hay tiempo; pero el tiempo gira dentro del círculo de la Eternidad. La serpiente se muerde la cola. Termina un tiempo y una personalidad, pero al girar la rueda aparece sobre la tierra un nuevo tiempo y una nueva personalidad. Retorna el ego y todo se repite.
Tenemos que comprender que estamos dormidos. Si la gente estuviera despierta recordaría sus vidas pasadas. Si la gente estuviera despierta, vería la tierra tal cual es.
La gente de la Lemuria veía el mundo como es, sabían que el mundo tiene nueve dimensiones por todo, y veían las siete fundamentales. En el fuego percibían a las Salamandras, en las aguas percibían a las Ondinas y Nereidas, en el aire a los Silfos, así como en la tierra veían a los Gnomos. Cuando levantaban los ojos hacia el Infinito podían percibir a otras humanidades planetarias. Veían el aura de los planetas y también podían percibir a los Genios planetarios. Pero cuando la conciencia humana quedó enfrascada entre todos esos yoes o elementos indeseables que constituyen el Ego, entonces la conciencia se durmió.
En los tiempos de la Lemuria cualquier persona podía ver por lo menos la mitad de un Honstapagnos (un Honstapagnos equivale a 5 millones y medio de tonalidades del color). Cuando la conciencia quedó metida entre el Ego, los sentidos se degeneraron.
En la Atlántida ya sólo se podía percibir un tercio de las tonalidades del color.
La esencia primigenia se libera al iniciarse el proceso del morir, es incuestionable que se convierta en la Perla Seminal. La Esencia en forma progresiva se irá liberando a medida que vayamos destruyendo los yoes. De esta forma la Perla Seminal se desarrollará con el aumento de los distintos porcentajes de la esencia hasta convertirse en el Embrión Áureo. El despertar de la conciencia deviene maravilloso en el Misterio del Áureo Florecer.
El Embrión Áureo nos confiere la Auto Conciencia y el Conocimiento Objetivo Trascendental. El Embrión Áureo nos convierte en ciudadanos concientes de los mundos superiores.
Conforme la Esencia se va liberando, el porcentaje de conciencia va aumentando.
La Esencia embotellada sólo funciona de acuerdo con su propio condicionamiento. El Ego es subjetivo e infrahumano. Es ostensible que las percepciones que la Esencia tenga a través de los sentidos del Ego, resultan deformadas y absurdas.
La conciencia es la Luz que el inconsciente no percibe, así como el ciego no percibe la luz solar, más ella existe por sí misma. Necesitamos abrirnos para que la luz de la Conciencia penetre en las tinieblas espantosas de mí mismo.
Ahora comprenderemos mejor el significado de las palabras de Juan cuando en el Evangelio dice: "La Luz vino a las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron". Sería imposible que la luz de la Conciencia pueda penetrar en nuestras tinieblas, si previamente no usáramos el sentido maravilloso de la Auto-Observación psicológica.
Con la muerte se cierra el tiempo y la Eternidad se abre, y luego se cierra cuando el Ego regresa al círculo del tiempo.
Sabemos que la personalidad es hija de su tiempo y muere en su tiempo. Es claro que si la personalidad retornara, retornaría el tiempo y eso es absurdo porque el tiempo es una curva cerrada.
Un hombre romano que haya retornado en estos tiempos modernos del siglo XX con la personalidad de la época de los Césares, resultaría ciertamente insoportable, habría que tratarlo como a un delincuente, porque sus costumbres de ninguna manera se corresponden a las que actualmente tenemos. Lo que retorna es el Ego, el recuerdo, la memoria, el error que se perpetúa, ello es lo que continúa.
La Personalidad es energética, sutil, atómica. Cuando la persona muere, tres cosas van al cementerio: el cuerpo físico y el cuerpo vital se desintegran poco a poco en forma simultánea. La personalidad deambula por el panteón y sólo a través de varios siglos se va desintegrando. Lo que continúa, lo que no se desintegra en el cementerio es el Yo. El Yo es el que retorna incesantemente en nuevas matrices. Luego de la muerte la Legión de yoes continúa en un cuerpo común que es el astral lunar. Todo retorno implica desde luego la fabricación de una nueva personalidad humana.
Sabemos que después de la muerte, el Ego retorna a una nueva matriz. Al retornar, el 3% de Esencia libre, impregna el huevo fecundado. En el recién nacido sólo se halla reincorporado el pequeño porcentaje de Esencia libre, esto da a la criatura Auto-Conciencia y belleza interior. Los diversos Yoes que retornan dan vuelta alrededor del recién nacido, van y vienen libremente por doquier; quisieran meterse dentro de la máquina orgánica, más esto no es posible en tanto no se haya creado una nueva personalidad.
La muerte es una resta de quebrados, terminada la operación matemática, lo único que queda, que continúa, son los valores (yoes). Los valores en la luz astral se atraen y se repelen entre sí de acuerdo a las leyes de Imantación Universal. Nosotros somos puntos matemáticos en el espacio, que servimos de vehículos a determinada suma de valores. Dentro de la humana personalidad de cada uno de nosotros, existen siempre estos valores que sirven de basamento a la Ley de Recurrencia. Nuestra personalidad humana en este sentido, parece un carro arrastrado por múltiples caballos.
Paralelamente a la formación de la personalidad, se desarrolla la mente sensual; ella es quien nos informa mediante las percepciones sensoriales externas, y es precisamente con los datos aportados por tales percepciones, como la mente sensual elabora siempre sus conceptos de contenido, motivo por el cual ella jamás puede saber algo sobre lo Real.
La personalidad es un estorbo entre el Ser y nosotros. Cuando se ha eliminado por completo el Ego, la presencia del Ser puede suplir perfectamente a la personalidad.
La personalidad es el vehículo del karma y en ella se encuentran muchas cosas que nos ligan al karma. La personalidad es múltiple y perniciosa, no es individual.
La falsa personalidad no nos permite conocer la verdadera felicidad. Si uno quiere ser feliz (todos tenemos derecho a la felicidad), tiene que empezar por eliminar todos esos yoes que dominan la personalidad, creando en nuestra conciencia un centro permanente de gravedad, deviniendo un estado de felicidad extraordinaria; pero, mientras exista la falsa personalidad, la felicidad es imposible.
El cuerpo físico sólo es creado con el propósito de que la Esencia se manifieste y adquiera la experiencia indispensable para su desarrollo. Incuestionablemente la Esencia se encuentra enfrascada entre los múltiples Agregados Psicológicos, viva personificación de nuestros defectos.
Los agregados psicológicos son un manojo de pasiones, deseos, temores, odios, egoísmos, envidia, orgullo, gula, pereza, ira, apegos, sentimentalismos, etc.
Así como el agua se compone de muchas gotas, así como la llama se compone de muchas partículas ígneas; así el EGO se compone de muchos Yoes. El Ego es múltiple, pluralizado, es por esto que el animal intelectual no tiene continuidad de propósitos porque no tiene un centro de gravedad permanente. Negar la multiplicidad de yoes, es negar las íntimas contradicciones, los innumerables cambios que nos suceden.
Cada idea, cada sentimiento, cada movimiento, cualquier sensación, cualquier deseo, etc., son simples manifestaciones psicológicas de yoes distintos, que nunca están ligados entre sí, ni coordinados en modo alguno. Tal yo sigue mecánicamente a tal otro y algunos hasta se dan el lujo de aparecer acompañados, pero sin orden ni sistemas.
La máquina humana como cualquier otra máquina, se mueve bajo los impulsos de las fuerzas sutiles de la naturaleza. Las radiaciones cósmicas en primer lugar y el yo pluralizado en segundo lugar. Las radiaciones cósmicas originan ciertos cambios en la psiquis subjetiva del animal intelectual, surgen ciertos yoes y se sumergen otros dentro de los 49 niveles del subconsciente. La marioneta humana no tiene noción de estos cambios porque tiene la conciencia dormida.
El pobre animal intelectual siempre es víctima de las circunstancias. Nos pegan y reaccionamos pegando; nos acosan por el pago del alquiler y reaccionamos buscando dinero con ansiedad; alguien nos hiere el amor propio y reaccionamos cometiendo locuras.
No somos capaces de originar conscientemente las circunstancias. Realmente sólo el Ser puede determinar concientemente las circunstancias, pero desgraciadamente el animal intelectual no posee todavía el Ser.
ión es totalmente válida para crear experiencia en el Espíritu.
la personalidad y el ego. Dejo constancia que no es mi forma de pensar, ya que no considero que el ser humano sea "un gusano", sino que, en mi opinión, cada encarnación es totalmente válida para generar experiencia en el espíritu.
Gracias por visitar este blog.
Recorran los diferentes artículos y seguramente encontrarán material interesante.
Victoria
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De acuerdo a la Psicología Gnóstica, tres son los aspectos o factores que se manifiestan o expresan a través de la máquina orgánica, que son: la Esencia, la Personalidad y el Ego.
La Esencia es una fracción de Alma en nosotros, que representa lo Divino, lo innato, lo propio. Es aquello que tiene verdadera realidad; en el Budismo Zen se le denomina Buddhata, y es el material psíquico para fabricar Alma.
Debemos comprender que el Ser humano actual no tiene dentro un Alma como se nos ha dicho, sino que tiene una chispa de Alma que se llama Esencia y que traducida en hechos es Conciencia. Si tuviéramos un Alma integrada, seríamos incapaces de cometer tantos errores y violaciones de la Ley. El Alma es una parte del dios Interno y ella obedece en su totalidad, la Voluntad del Padre.
La Esencia que cada uno de nosotros lleva en su interior viene del Cielo, más exactamente del Tercer orden de mundos, que es la Vía Láctea, nuestra Galaxia, donde resuena la nota musical LA; luego pasa por el Sistema Solar con la nota SOL; continuando con su viaje llega a nuestro planeta con la nota FA. Así entra en este mundo, ingresando primero al reino Mineral para luego seguir por el reino Vegetal, pasando luego por el reino Animal, para al fin ingresar al estado humanoide con la nota MI. Nuestros padres crearon el cuerpo apropiado para la recepción de esta Esencia que viene de las estrellas. La Esencia no está sujeta por las 48 leyes que rigen nuestro cuerpo físico, sino por las 6 leyes que rigen todo lo creado en nuestra Vía Láctea.
Somos gentes dormidas, inconscientes y ni siquiera sospechamos que estamos dormidos, el animal intelectual no tiene verdadero sentido de responsabilidad moral, lo que la máquina piense, diga o haga en un momento dado, depende exclusivamente del tipo de yo que en esos instantes la controla. Cada uno de esos yoes pone en nuestra mente lo que debemos pensar, en nuestra boca lo que debemos decir, en nuestro corazón lo que debemos sentir, etc.
Lo peor de todo es que siempre pensamos lo mejor de nosotros. Es urgente luchar contra la fantasía que nos hace pensar que somos lo mejor, cuando en realidad no somos más que un vil gusano en el lodo de la tierra. Es urgente conocer los fundamentos sobre los cuales descansamos. Ej: Yo soy más justo que aquél, más sabio que fulano, más virtuoso que mengano, más rico, más experto en las cosas de la vida, más casto, etc.
Bueno es descubrir en que nos sentimos halagados cuando es satisfecha nuestra vanidad. Tales bases constituyen según el Evangelio Cristiano: "Las arenas sobre las cuales edificó su casa".
El Ego está sometido a la Ley del Eterno retorno de todas las cosas. Después de la muerte física el Ego continúa, y retorna en nuevas matrices para satisfacer deseos. El yo repite en cada una de sus vidas los mismos dramas, los mismos errores, el yo se complica a través del tiempo y de la experiencia volviéndose cada vez mas y más perverso. El niño inocente y bello conforme pasan los años se transforma al fin en el viejo astuto, malicioso, avaro, miedoso. El hombre de hace 18 millones de años es ahora el hombre del cabaret y la bomba atómica. Esa es la evolución del Yo. El Yo no se perfecciona jamás.
El Yo es la causa del dolor. El dolor no puede perfeccionar a nadie; si el dolor perfeccionara ya toda la humanidad sería perfecta. El dolor es el resultado de nuestros propios errores. El Ego comete muchos errores y cosecha el fruto de esos errores.
Existe otro aspecto que se manifiesta en el hombre y es la personalidad. Ella es un vehículo o instrumento de acción y manifestación creado por el individuo para relacionarse con el medio donde se desenvuelve.
La personalidad es energética, se forma con los primeros siete años de la infancia y posteriormente se robustece y fortifica con todas las experiencias de la vida práctica.
Los yoes empiezan a intervenir en la máquina humana a medida que la nueva personalidad se va creando. Durante los 3 ó 4 primeros años de vida sólo se manifiesta en el niño la belleza de la Esencia, entonces el niño es tierno, dulce, hermoso en todos sus aspectos psicológicos.
La vida de la personalidad humana se desarrolla en su tiempo, nace en su tiempo y muere en su tiempo, jamás puede existir más allá de su tiempo. El tiempo es redondo. Cada día es una onda del tiempo, cada mes es otra onda del tiempo y todas estas ondas encadenadas en su conjunto constituyen la Gran Onda de la Vida.
Fuera de toda duda el tiempo es la cuarta dimensión. La mente humana concibe la Eternidad como la prolongación del tiempo en línea recta, nada puede estar más equivocado que este concepto, porque la Eternidad es la quinta dimensión.
La geometría de Euclides sólo es aplicable al mundo tridimensional pero el mundo tiene siete dimensiones. Cada momento de la vida se sucede en el tiempo y se repite eternamente. En la Eternidad no hay tiempo; pero el tiempo gira dentro del círculo de la Eternidad. La serpiente se muerde la cola. Termina un tiempo y una personalidad, pero al girar la rueda aparece sobre la tierra un nuevo tiempo y una nueva personalidad. Retorna el ego y todo se repite.
Tenemos que comprender que estamos dormidos. Si la gente estuviera despierta recordaría sus vidas pasadas. Si la gente estuviera despierta, vería la tierra tal cual es.
La gente de la Lemuria veía el mundo como es, sabían que el mundo tiene nueve dimensiones por todo, y veían las siete fundamentales. En el fuego percibían a las Salamandras, en las aguas percibían a las Ondinas y Nereidas, en el aire a los Silfos, así como en la tierra veían a los Gnomos. Cuando levantaban los ojos hacia el Infinito podían percibir a otras humanidades planetarias. Veían el aura de los planetas y también podían percibir a los Genios planetarios. Pero cuando la conciencia humana quedó enfrascada entre todos esos yoes o elementos indeseables que constituyen el Ego, entonces la conciencia se durmió.
En los tiempos de la Lemuria cualquier persona podía ver por lo menos la mitad de un Honstapagnos (un Honstapagnos equivale a 5 millones y medio de tonalidades del color). Cuando la conciencia quedó metida entre el Ego, los sentidos se degeneraron.
En la Atlántida ya sólo se podía percibir un tercio de las tonalidades del color.
La esencia primigenia se libera al iniciarse el proceso del morir, es incuestionable que se convierta en la Perla Seminal. La Esencia en forma progresiva se irá liberando a medida que vayamos destruyendo los yoes. De esta forma la Perla Seminal se desarrollará con el aumento de los distintos porcentajes de la esencia hasta convertirse en el Embrión Áureo. El despertar de la conciencia deviene maravilloso en el Misterio del Áureo Florecer.
El Embrión Áureo nos confiere la Auto Conciencia y el Conocimiento Objetivo Trascendental. El Embrión Áureo nos convierte en ciudadanos concientes de los mundos superiores.
Conforme la Esencia se va liberando, el porcentaje de conciencia va aumentando.
La Esencia embotellada sólo funciona de acuerdo con su propio condicionamiento. El Ego es subjetivo e infrahumano. Es ostensible que las percepciones que la Esencia tenga a través de los sentidos del Ego, resultan deformadas y absurdas.
La conciencia es la Luz que el inconsciente no percibe, así como el ciego no percibe la luz solar, más ella existe por sí misma. Necesitamos abrirnos para que la luz de la Conciencia penetre en las tinieblas espantosas de mí mismo.
Ahora comprenderemos mejor el significado de las palabras de Juan cuando en el Evangelio dice: "La Luz vino a las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron". Sería imposible que la luz de la Conciencia pueda penetrar en nuestras tinieblas, si previamente no usáramos el sentido maravilloso de la Auto-Observación psicológica.
Con la muerte se cierra el tiempo y la Eternidad se abre, y luego se cierra cuando el Ego regresa al círculo del tiempo.
Sabemos que la personalidad es hija de su tiempo y muere en su tiempo. Es claro que si la personalidad retornara, retornaría el tiempo y eso es absurdo porque el tiempo es una curva cerrada.
Un hombre romano que haya retornado en estos tiempos modernos del siglo XX con la personalidad de la época de los Césares, resultaría ciertamente insoportable, habría que tratarlo como a un delincuente, porque sus costumbres de ninguna manera se corresponden a las que actualmente tenemos. Lo que retorna es el Ego, el recuerdo, la memoria, el error que se perpetúa, ello es lo que continúa.
La Personalidad es energética, sutil, atómica. Cuando la persona muere, tres cosas van al cementerio: el cuerpo físico y el cuerpo vital se desintegran poco a poco en forma simultánea. La personalidad deambula por el panteón y sólo a través de varios siglos se va desintegrando. Lo que continúa, lo que no se desintegra en el cementerio es el Yo. El Yo es el que retorna incesantemente en nuevas matrices. Luego de la muerte la Legión de yoes continúa en un cuerpo común que es el astral lunar. Todo retorno implica desde luego la fabricación de una nueva personalidad humana.
Sabemos que después de la muerte, el Ego retorna a una nueva matriz. Al retornar, el 3% de Esencia libre, impregna el huevo fecundado. En el recién nacido sólo se halla reincorporado el pequeño porcentaje de Esencia libre, esto da a la criatura Auto-Conciencia y belleza interior. Los diversos Yoes que retornan dan vuelta alrededor del recién nacido, van y vienen libremente por doquier; quisieran meterse dentro de la máquina orgánica, más esto no es posible en tanto no se haya creado una nueva personalidad.
La muerte es una resta de quebrados, terminada la operación matemática, lo único que queda, que continúa, son los valores (yoes). Los valores en la luz astral se atraen y se repelen entre sí de acuerdo a las leyes de Imantación Universal. Nosotros somos puntos matemáticos en el espacio, que servimos de vehículos a determinada suma de valores. Dentro de la humana personalidad de cada uno de nosotros, existen siempre estos valores que sirven de basamento a la Ley de Recurrencia. Nuestra personalidad humana en este sentido, parece un carro arrastrado por múltiples caballos.
Paralelamente a la formación de la personalidad, se desarrolla la mente sensual; ella es quien nos informa mediante las percepciones sensoriales externas, y es precisamente con los datos aportados por tales percepciones, como la mente sensual elabora siempre sus conceptos de contenido, motivo por el cual ella jamás puede saber algo sobre lo Real.
La personalidad es un estorbo entre el Ser y nosotros. Cuando se ha eliminado por completo el Ego, la presencia del Ser puede suplir perfectamente a la personalidad.
La personalidad es el vehículo del karma y en ella se encuentran muchas cosas que nos ligan al karma. La personalidad es múltiple y perniciosa, no es individual.
La falsa personalidad no nos permite conocer la verdadera felicidad. Si uno quiere ser feliz (todos tenemos derecho a la felicidad), tiene que empezar por eliminar todos esos yoes que dominan la personalidad, creando en nuestra conciencia un centro permanente de gravedad, deviniendo un estado de felicidad extraordinaria; pero, mientras exista la falsa personalidad, la felicidad es imposible.
El cuerpo físico sólo es creado con el propósito de que la Esencia se manifieste y adquiera la experiencia indispensable para su desarrollo. Incuestionablemente la Esencia se encuentra enfrascada entre los múltiples Agregados Psicológicos, viva personificación de nuestros defectos.
Los agregados psicológicos son un manojo de pasiones, deseos, temores, odios, egoísmos, envidia, orgullo, gula, pereza, ira, apegos, sentimentalismos, etc.
Así como el agua se compone de muchas gotas, así como la llama se compone de muchas partículas ígneas; así el EGO se compone de muchos Yoes. El Ego es múltiple, pluralizado, es por esto que el animal intelectual no tiene continuidad de propósitos porque no tiene un centro de gravedad permanente. Negar la multiplicidad de yoes, es negar las íntimas contradicciones, los innumerables cambios que nos suceden.
Cada idea, cada sentimiento, cada movimiento, cualquier sensación, cualquier deseo, etc., son simples manifestaciones psicológicas de yoes distintos, que nunca están ligados entre sí, ni coordinados en modo alguno. Tal yo sigue mecánicamente a tal otro y algunos hasta se dan el lujo de aparecer acompañados, pero sin orden ni sistemas.
La máquina humana como cualquier otra máquina, se mueve bajo los impulsos de las fuerzas sutiles de la naturaleza. Las radiaciones cósmicas en primer lugar y el yo pluralizado en segundo lugar. Las radiaciones cósmicas originan ciertos cambios en la psiquis subjetiva del animal intelectual, surgen ciertos yoes y se sumergen otros dentro de los 49 niveles del subconsciente. La marioneta humana no tiene noción de estos cambios porque tiene la conciencia dormida.
El pobre animal intelectual siempre es víctima de las circunstancias. Nos pegan y reaccionamos pegando; nos acosan por el pago del alquiler y reaccionamos buscando dinero con ansiedad; alguien nos hiere el amor propio y reaccionamos cometiendo locuras.
No somos capaces de originar conscientemente las circunstancias. Realmente sólo el Ser puede determinar concientemente las circunstancias, pero desgraciadamente el animal intelectual no posee todavía el Ser.
ión es totalmente válida para crear experiencia en el Espíritu.
martes, 16 de diciembre de 2008
Sobre Reencarnación
1) El nativo conserva generalmente el mismo sexo, de vida en vida, a lo largo de un número inmenso de reencarnaciones. Sin embargo cada tanto encarna en el otro sexo para pasar por experiencias que no podría conocer de otra manera
2) Existe siempre un alma gemela de cada ser humano, con la que uno se reencuentra en la mayoría de las encarnaciones pero no en todas. De hecho, cada par de almas gemelas se necesitan mutuamente en el proceso.
3) Lo más importante: la Reencarnación no es un proceso individual sino grupal. Quienes estuvieron juntos, se reencuentran, vuelven a encarnar juntos pues las responsabilidades y efectos kármicos deben
ser resueltos y disueltos entre quienes contrajeron esas deudas en su relación mutua.
4) Además de estas tres leyes básicas, el Dr. Dethlefsen hizo otro descubrimiento de enorme repercusión.
Halló que un individuo en estado hipnótico puede declarar no solo lugar y fecha de nacimiento de su
vida anterior, sino también la hora del mismo.
Para probar la continuidad, es decir que se trataba del mismo ser que había vuelto a encarnar,
se tomaron dos técnicas: la de Alan Leo y el Prof.Reichelt, en cuanto a tomar como Ascendente
de la vida pasada, la cúspide de la casa V actual. Esta técnica dió resultados notables.
La otra técnica fue la de la sinastría entre el tema de la vida pasada y el tema de la vida actual:
los contactos entre ambos temas fueron tan marcados y con orbes tan pequeños, que esto
enfatizó los resultados.
El fundamento filosófico de tomar la casa 5 : esta casa es por naturaleza la de los deseos, éstos son
los que arrastran al espíritu a la materia como efectos kármicos pendientes de la vida anterior.
Buscamos pues en ella lo residual del destino, tomando esa cúspide como ASC. de la encarnación
anterior. Luego, el ASC.actual será, procediendo sistemáticamente, mediante casas derivadas,
la casa 9 de esa vida. Lo que construimos antes en acción espiritual, será ahora manifestación
visible del ser. Es de este modo que el Triángulo de la Vida (Casas 1, 5 y 9) alcanza y merece
plenamente su denominación de tal a la luz del proceso evolutivo del alma.
Nuestra actual casa 9 es, necesariamente, la base de lo que construimos ahora para el futuro.
Y, completaba así el Prof.Reichelt, la vida es un proceso contínuo que no se detiene ni se
detendrá jamás".
Al inicio de la presente encarnación (Casa 1), le debe preceder el final (Casa 8) de la anterior,
correspondiente precisamente a la casa 12 actual. Por lo tanto debemos buscar en la Casa 5
el comienzo de la existencia anterior (pues la 12 es la 8 desde la 5).
2) Existe siempre un alma gemela de cada ser humano, con la que uno se reencuentra en la mayoría de las encarnaciones pero no en todas. De hecho, cada par de almas gemelas se necesitan mutuamente en el proceso.
3) Lo más importante: la Reencarnación no es un proceso individual sino grupal. Quienes estuvieron juntos, se reencuentran, vuelven a encarnar juntos pues las responsabilidades y efectos kármicos deben
ser resueltos y disueltos entre quienes contrajeron esas deudas en su relación mutua.
4) Además de estas tres leyes básicas, el Dr. Dethlefsen hizo otro descubrimiento de enorme repercusión.
Halló que un individuo en estado hipnótico puede declarar no solo lugar y fecha de nacimiento de su
vida anterior, sino también la hora del mismo.
Para probar la continuidad, es decir que se trataba del mismo ser que había vuelto a encarnar,
se tomaron dos técnicas: la de Alan Leo y el Prof.Reichelt, en cuanto a tomar como Ascendente
de la vida pasada, la cúspide de la casa V actual. Esta técnica dió resultados notables.
La otra técnica fue la de la sinastría entre el tema de la vida pasada y el tema de la vida actual:
los contactos entre ambos temas fueron tan marcados y con orbes tan pequeños, que esto
enfatizó los resultados.
El fundamento filosófico de tomar la casa 5 : esta casa es por naturaleza la de los deseos, éstos son
los que arrastran al espíritu a la materia como efectos kármicos pendientes de la vida anterior.
Buscamos pues en ella lo residual del destino, tomando esa cúspide como ASC. de la encarnación
anterior. Luego, el ASC.actual será, procediendo sistemáticamente, mediante casas derivadas,
la casa 9 de esa vida. Lo que construimos antes en acción espiritual, será ahora manifestación
visible del ser. Es de este modo que el Triángulo de la Vida (Casas 1, 5 y 9) alcanza y merece
plenamente su denominación de tal a la luz del proceso evolutivo del alma.
Nuestra actual casa 9 es, necesariamente, la base de lo que construimos ahora para el futuro.
Y, completaba así el Prof.Reichelt, la vida es un proceso contínuo que no se detiene ni se
detendrá jamás".
Al inicio de la presente encarnación (Casa 1), le debe preceder el final (Casa 8) de la anterior,
correspondiente precisamente a la casa 12 actual. Por lo tanto debemos buscar en la Casa 5
el comienzo de la existencia anterior (pues la 12 es la 8 desde la 5).
jueves, 11 de diciembre de 2008
Las Relaciones según la Kabbalah
El propósito de nuestras vidas es transformarnos para poder recibir la verdadera satisfacción. Estamos en este mundo para alcanzar nuestro verdadero potencial y literalmente ser como Dios, con el compartir y dar como el fundamento de nuestro ser.
Sin embargo el proceso de auto-transformación no es algo que pasa en un nivel abstracto o teórico; más bien pasa entre nosotros y otras personas. Nuestras relaciones -especialmente con la gente que sentimos más cercana- son en verdad las oportunidades reales para emular la tolerancia, el compartir y el amor que son la esencia del Creador. Estas son las cualidades que nuestras relaciones nos pueden enseñar y estas son las cualidades que mas debemos aprender si queremos cumplir el verdadero propósito de nuestras vidas.
Una vez que entendemos esto, vemos desde un nuevo ángulo todo lo que se lleva a cabo entre nosotros y otras personas. Enamorarnos -abriendo una gama infinita de emociones y de experiencias compartidas- se convierte en algo mucho más que solo romántico y emocionante. En un nivel mas profundo, al nivel de nuestras almas, nosotros estamos cambiando y creciendo. Estamos literalmente acercándonos a Dios, y al hacerlo estamos creando una apertura para la satisfacción que eso trae.
Lo que es más, no solo son los momentos felices que compartimos los que traen esta transformación, sino también los momentos difíciles o los puntos de conflictos; todas son oportunidades para traer cambios positivos. De hecho, los momentos más difíciles que compartimos con alguien son las verdaderas oportunidades que esa relación nos da. Lo que vemos como un problema en verdad es un regalo: una oportunidad de eliminar un obstáculo interno que está entre nosotros y la felicidad ilimitada que es nuestro verdadero destino.
Muy a menudo, nos enfocamos en encontrar esa 'persona correcta', de alguna manera encontrar ese ser humano que es uno en un millón, que cabe exactamente dentro de nuestra idea de lo que esperamos y necesitamos. Sin embargo, la Kabbalah enseña que esto es enfocarnos en el área incorrecta.
Convertirnos en la persona correcta -no afanarse por encontrar a alguien- es la verdadera clave para tener buenas y amorosas relaciones. Lo que es más, las dificultades y desacuerdos son sin excepción oportunidades para que nosotros nos podamos convertir en esa persona: tomar completa responsabilidad, tanto a nivel práctico de cómo manejar conflictos, y en el nivel de cómo vemos nuestras vidas como un todo. Cuando apartamos nuestro enfoque de la necesidad de "ganar" y lo dirigimos a ayudar a los que queremos -especialmente cuando estamos enojados- el enojo se disipa inmediatamente. Esto no es un milagro; simplemente es como funcionan las cosas a nivel de energías positivas y negativas. Al igual que la oscuridad no puede coexistir con la luz, el conflicto no puede existir cuando tienes la intención verdadera de ayudar y compartir con los demás.
Si sigues experimentando los mismos problemas en tus relaciones una y otra vez, es porque no has visto de donde es que se origina el verdadero problema. Sigues esperando que otros cambien sin realmente corregir los aspectos de ti mismo que necesitan transformarse. Hacer esta corrección es un aspecto fundamental de nuestro trabajo espiritual. Hasta hay una palabra en hebreo para esto: tikún. Completar tu tikún es la razón por la cual tu alma está aquí en esta vida. De hecho, los kabbalistas explican que las almas vienen a este mundo muchas veces para conseguir la corrección espiritual, y seguirán viniendo hasta que finalmente logren la corrección completa. Tus relaciones más cercanas son el lugar donde tu tikún puede completarse verdaderamente, donde no solo encuentras a la persona que buscabas, sino que literalmente te transformas en la persona que estabas destinada a ser.
Dios creó el mundo, Dios hizo que existiéramos. Pero ahora nuestra tarea es la de convertirnos en causa bajo nuestro propio mérito: emular la esencia de compartir del Creador y de esta forma recibir la satisfacción que el Creador desea y tiene destinada para nosotros. Este es el conocimiento y la sabiduría que nuestras relaciones nos vienen a enseñar. Y esto es a lo que debemos abrir nuestros corazones a aprender.
Visita www.kabbalah.com
Sin embargo el proceso de auto-transformación no es algo que pasa en un nivel abstracto o teórico; más bien pasa entre nosotros y otras personas. Nuestras relaciones -especialmente con la gente que sentimos más cercana- son en verdad las oportunidades reales para emular la tolerancia, el compartir y el amor que son la esencia del Creador. Estas son las cualidades que nuestras relaciones nos pueden enseñar y estas son las cualidades que mas debemos aprender si queremos cumplir el verdadero propósito de nuestras vidas.
Una vez que entendemos esto, vemos desde un nuevo ángulo todo lo que se lleva a cabo entre nosotros y otras personas. Enamorarnos -abriendo una gama infinita de emociones y de experiencias compartidas- se convierte en algo mucho más que solo romántico y emocionante. En un nivel mas profundo, al nivel de nuestras almas, nosotros estamos cambiando y creciendo. Estamos literalmente acercándonos a Dios, y al hacerlo estamos creando una apertura para la satisfacción que eso trae.
Lo que es más, no solo son los momentos felices que compartimos los que traen esta transformación, sino también los momentos difíciles o los puntos de conflictos; todas son oportunidades para traer cambios positivos. De hecho, los momentos más difíciles que compartimos con alguien son las verdaderas oportunidades que esa relación nos da. Lo que vemos como un problema en verdad es un regalo: una oportunidad de eliminar un obstáculo interno que está entre nosotros y la felicidad ilimitada que es nuestro verdadero destino.
Muy a menudo, nos enfocamos en encontrar esa 'persona correcta', de alguna manera encontrar ese ser humano que es uno en un millón, que cabe exactamente dentro de nuestra idea de lo que esperamos y necesitamos. Sin embargo, la Kabbalah enseña que esto es enfocarnos en el área incorrecta.
Convertirnos en la persona correcta -no afanarse por encontrar a alguien- es la verdadera clave para tener buenas y amorosas relaciones. Lo que es más, las dificultades y desacuerdos son sin excepción oportunidades para que nosotros nos podamos convertir en esa persona: tomar completa responsabilidad, tanto a nivel práctico de cómo manejar conflictos, y en el nivel de cómo vemos nuestras vidas como un todo. Cuando apartamos nuestro enfoque de la necesidad de "ganar" y lo dirigimos a ayudar a los que queremos -especialmente cuando estamos enojados- el enojo se disipa inmediatamente. Esto no es un milagro; simplemente es como funcionan las cosas a nivel de energías positivas y negativas. Al igual que la oscuridad no puede coexistir con la luz, el conflicto no puede existir cuando tienes la intención verdadera de ayudar y compartir con los demás.
Si sigues experimentando los mismos problemas en tus relaciones una y otra vez, es porque no has visto de donde es que se origina el verdadero problema. Sigues esperando que otros cambien sin realmente corregir los aspectos de ti mismo que necesitan transformarse. Hacer esta corrección es un aspecto fundamental de nuestro trabajo espiritual. Hasta hay una palabra en hebreo para esto: tikún. Completar tu tikún es la razón por la cual tu alma está aquí en esta vida. De hecho, los kabbalistas explican que las almas vienen a este mundo muchas veces para conseguir la corrección espiritual, y seguirán viniendo hasta que finalmente logren la corrección completa. Tus relaciones más cercanas son el lugar donde tu tikún puede completarse verdaderamente, donde no solo encuentras a la persona que buscabas, sino que literalmente te transformas en la persona que estabas destinada a ser.
Dios creó el mundo, Dios hizo que existiéramos. Pero ahora nuestra tarea es la de convertirnos en causa bajo nuestro propio mérito: emular la esencia de compartir del Creador y de esta forma recibir la satisfacción que el Creador desea y tiene destinada para nosotros. Este es el conocimiento y la sabiduría que nuestras relaciones nos vienen a enseñar. Y esto es a lo que debemos abrir nuestros corazones a aprender.
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sábado, 6 de diciembre de 2008
Ley de Atracción y Terapia de Respuesta Espiritual
LA LEY DE ATRACCIÓN Y LA TERAPIA DE RESPUESTA ESPIRITUAL
Mucho se habla últimamente sobre la ley de Atracción. Esta ley que rige en nuestro universo, como la ley de gravedad, y de la cual nadie está excluido.
Básicamente consiste en que nosotros atraemos aquello en lo que pensamos y sentimos como real.
La ley de atracción hace que atraigamos a nuestra vida aquellos eventos que nosotros proyectamos en nuestra mente, ya que esta funciona a través de imágenes.
Tú atraes aquello en lo que pones tu atención, y en lo que crees real para ti, sea tanto lo que deseas como lo que no deseas. Tu atraes lo que pasa en la película creada en tu mente.
Si piensas “no quiero ser pobre”, mentalmente estas proyectando la imagen de escasez y no la imagen de riqueza. Por lo tanto lo que vas a atraer es escasez.
Si tus imágenes mentales son continuamente de fracaso, abandono, miedo, soledad o preocupación eso es lo que en definitiva atraes a tu vida.
Hasta que no puedas hacer y sentir el libreto completo de lo que quieres, el Universo no te puede ayudar a co crearlo.
Vas a atraer a tu vida solo lo que mentalmente puedas imaginar y sentir como real, propio y meritorio para ti.
El merecimiento es un punto muy importante. Hasta que no te sientas merecedor de algo, no vas a obtenerlo. No solo es creerlo, sino sentirlo como real.
En algún momento de nuestra historia como almas, para aquellos que creen en las vidas pasadas hay que incluirlas, algún evento marcó en nuestra mente alguna creencia. Ahora imagina tu alma como el disco duro de un computador. Esta creencia con el paso del tiempo se transformó en un programa que quedó grabado en ese disco duro, que siempre está andando y co creando la realidad que nos toca vivir.
Nuestra vida es producto de toda la información que tenemos en nuestro disco, es decir de toda la información que hay registrada en el alma y en la mente producto de los eventos de la vida actual. Así como también está toda la información positiva y todos los potenciales, hay algunos programas que no nos sirven y que nos molestan y nos impiden avanzar y ser felices.
Las imágenes mentales son producto de estos programas. El libreto lo escribimos a través de los programas que tenemos en nuestra alma y en nuestra mente.
La Terapia de Respuesta Espiritual (TRE) es una técnica que nos permite investigar todos esos programas que nos están bloqueando, generando o co creando eventos no deseados. No solo aquellos programas producidos en esta vida sino también en vidas pasadas.
A través de la canalización con el Yo Superior de la persona vamos descubriendo en gráficos diseñados para ese fin las programaciones que dificultan el camino y se mandan a limpiar. A partir de ahí vamos transformando nuestra realidad producto de co crear con programaciones positivas.
La TRE nos ayuda en este proceso de co creación a eliminar programaciones viejas y molestas que ya no nos sirven.
En el disco duro va a seguir quedando información que necesitamos en nuestro proceso de aprendizaje como almas en evolución constante, así como también las creencias que todavía no estamos preparados para abandonar.
Es una excelente herramienta también para investigar y limpiar el porque de algunas relaciones. Así como nos relacionamos con el dinero, el tiempo, la naturaleza, nuestro hogar, los animales, también y principalmente, nos relacionamos en nuestra vida y nuestro proceso de aprendizaje se basa principalmente, en la relación con otras personas.
Como no siempre con las personas con las que nos rodeamos mantenemos relaciones de amor, armonía y felicidad, la TRE nos brinda la posibilidad de saber, investigar y limpiar las vidas pasadas que tengamos con las personas de nuestro alrededor, produciendo cambios positivos al eliminar las programaciones o creencias que quedaron de las vidas anteriores.
Al limpiar las programaciones la película mental irá cambiando. Esto nos lleva a tomar también mas consciencia de que es lo que realmente queremos para nuestra vida y ver que película estamos pasando en nuestra mente.
Tú eres el director de la película de tu vida.
Hoy existen herramientas que te permiten poder escribir el libreto que consideres mejor para ti y que te hará mas feliz.
Toma conciencia de la responsabilidad que significa dirigir la película, anímate a cambiarla y a asumir el rol privilegiado de director.
Silvina Páez
Consultora de Terapia de Respuesta Espiritual
Mas información:
silvina@luzreiki.com
Silvina_paez@hotmail.com
Mucho se habla últimamente sobre la ley de Atracción. Esta ley que rige en nuestro universo, como la ley de gravedad, y de la cual nadie está excluido.
Básicamente consiste en que nosotros atraemos aquello en lo que pensamos y sentimos como real.
La ley de atracción hace que atraigamos a nuestra vida aquellos eventos que nosotros proyectamos en nuestra mente, ya que esta funciona a través de imágenes.
Tú atraes aquello en lo que pones tu atención, y en lo que crees real para ti, sea tanto lo que deseas como lo que no deseas. Tu atraes lo que pasa en la película creada en tu mente.
Si piensas “no quiero ser pobre”, mentalmente estas proyectando la imagen de escasez y no la imagen de riqueza. Por lo tanto lo que vas a atraer es escasez.
Si tus imágenes mentales son continuamente de fracaso, abandono, miedo, soledad o preocupación eso es lo que en definitiva atraes a tu vida.
Hasta que no puedas hacer y sentir el libreto completo de lo que quieres, el Universo no te puede ayudar a co crearlo.
Vas a atraer a tu vida solo lo que mentalmente puedas imaginar y sentir como real, propio y meritorio para ti.
El merecimiento es un punto muy importante. Hasta que no te sientas merecedor de algo, no vas a obtenerlo. No solo es creerlo, sino sentirlo como real.
En algún momento de nuestra historia como almas, para aquellos que creen en las vidas pasadas hay que incluirlas, algún evento marcó en nuestra mente alguna creencia. Ahora imagina tu alma como el disco duro de un computador. Esta creencia con el paso del tiempo se transformó en un programa que quedó grabado en ese disco duro, que siempre está andando y co creando la realidad que nos toca vivir.
Nuestra vida es producto de toda la información que tenemos en nuestro disco, es decir de toda la información que hay registrada en el alma y en la mente producto de los eventos de la vida actual. Así como también está toda la información positiva y todos los potenciales, hay algunos programas que no nos sirven y que nos molestan y nos impiden avanzar y ser felices.
Las imágenes mentales son producto de estos programas. El libreto lo escribimos a través de los programas que tenemos en nuestra alma y en nuestra mente.
La Terapia de Respuesta Espiritual (TRE) es una técnica que nos permite investigar todos esos programas que nos están bloqueando, generando o co creando eventos no deseados. No solo aquellos programas producidos en esta vida sino también en vidas pasadas.
A través de la canalización con el Yo Superior de la persona vamos descubriendo en gráficos diseñados para ese fin las programaciones que dificultan el camino y se mandan a limpiar. A partir de ahí vamos transformando nuestra realidad producto de co crear con programaciones positivas.
La TRE nos ayuda en este proceso de co creación a eliminar programaciones viejas y molestas que ya no nos sirven.
En el disco duro va a seguir quedando información que necesitamos en nuestro proceso de aprendizaje como almas en evolución constante, así como también las creencias que todavía no estamos preparados para abandonar.
Es una excelente herramienta también para investigar y limpiar el porque de algunas relaciones. Así como nos relacionamos con el dinero, el tiempo, la naturaleza, nuestro hogar, los animales, también y principalmente, nos relacionamos en nuestra vida y nuestro proceso de aprendizaje se basa principalmente, en la relación con otras personas.
Como no siempre con las personas con las que nos rodeamos mantenemos relaciones de amor, armonía y felicidad, la TRE nos brinda la posibilidad de saber, investigar y limpiar las vidas pasadas que tengamos con las personas de nuestro alrededor, produciendo cambios positivos al eliminar las programaciones o creencias que quedaron de las vidas anteriores.
Al limpiar las programaciones la película mental irá cambiando. Esto nos lleva a tomar también mas consciencia de que es lo que realmente queremos para nuestra vida y ver que película estamos pasando en nuestra mente.
Tú eres el director de la película de tu vida.
Hoy existen herramientas que te permiten poder escribir el libreto que consideres mejor para ti y que te hará mas feliz.
Toma conciencia de la responsabilidad que significa dirigir la película, anímate a cambiarla y a asumir el rol privilegiado de director.
Silvina Páez
Consultora de Terapia de Respuesta Espiritual
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