Con los pies en la tierra
Como seres con un sistema energético que fluye constantemente lo natural es que la energía se cargue y se descargue adecuadamente y en las mismas proporciones, de lo contrario estaremos sobrecargados y nuestro sistema entrará en conflicto.
Si estamos bien afirmados en la tierra nos sentiremos fuertes y seguros sintiéndonos dueños de nosotros mismos en cuanto a las decisiones a tomar y en el interactuar con otras personas.
En bioenergética se le llama "grounding" al tener los pies en la tierra y este concepto implica el enraizarse, no simplemente apoyarse sobre el piso. Sería estar conectado con esta realidad, con la vida, con el propio cuerpo, con la sexualidad y con el lugar que ocupo con relación a los demás. La mayoría de las personas viven en la mente, en sus pensamientos e ilusiones y de esta manera va desconectando la parte baja del cuerpo. Esto lleva a pararse y caminar mecánicamente sin tomar conciencia de que se está sobre la tierra y que en realidad ella debería sostenernos. El hecho de estar "volando" o en el "aire" sería una manera de irse y no tomar contacto con las dificultades que pudieran presentarse, intentando de esa manera no sentirlos o negarlos.
Pero el problema es que si no se está bien afirmado "al menor empujón" uno puede caerse, lo cual podría traer sentimientos de confusión y reforzar la inseguridad. Cuanto más enraizada este una persona más internamente segura se sentirá. El tomar contacto con nuestro cuerpo, sus fuerzas y debilidades nos abrirá a una mayor comprensión de nosotros mismos.
La bioenergética es un trabajo integrador que nos ayudará en la aceptación de nuestro "lado oscuro", como algo más natural y que en definitiva forma parte de nuestra vida y nuestro aprendizaje. Es una manera de librarse de viejas cargas y sentirse más libres y cómodos en el propio cuerpo.
Quizás como cuando éramos niños, recobrando la flexibilidad y la alegría.
Prof. Marta Irene Villafañe
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