jueves, 25 de junio de 2009

I Ching - El Libro de las Mutaciones

El término I-Ching quiere decir “Libro de las Mutaciones” y su texto se fue completando a lo largo de la dinastía Chou y posteriormente el mismo texto fue aumentado por comentaristas provenientes de la escuela de Confucio.

Se cree que el I Ching describe la situación presente de aquella persona que lo consulta y predice el modo en que se debe resolver el futuro en el caso de que se adopte una posición correcta. Básicamente el I-ching se trata de un libro de adivinación y a su vez constituye un libro con contenido moral, y teniendo en cuenta su estructura y simbología, puede considerarse como un libro cosmológico y filosófico, todo depende de la manera y las finalidades con que se lo utilice.

Es importante tener en cuenta que los hexagramas del I ching muestran las imágenes de todos los estados en los que se puede encontrar el mundo en su totalidad, mientras que las líneas individuales por su parte, señalan dentro de dichas circunstancias globales las cambiantes situaciones.

Cada uno de los hexagramas I-Ching se encuentran compuestos por seis líneas que se construyen y se comienzan a contar desde abajo hacia arriba, de manera tal que los lugares del 1, el 3 y el 5 se tratan de puestos luminosos, mientras que los lugares 2, 6 y 4 son oscuros (distinguidos en el primer caso, ordinarios en el segundo).

La línea más firme de los hexagramas de I Ching se encuentra representada por un trazo indiviso correspondiente al Yang, el principio luminoso; por otra parte, la línea blanda se compone por un trazo quebrado, Yin, es decir, el principio femenino (pasivo, receptivo).

Es importante destacar el hecho de que los hexagramas poseen dos tipos de regentes, uno denominado el constituyente en donde el trazo otorga al signo su sentido característico, y el regente gobernante que habitualmente se trata del 5to puesto.

El primer grado de evolución de los hexagramas tiene que ver con la combinación sistemática de los trazos partidos y enteros que podemos observar en los diagramas. Estas líneas que se forman, combinadas, nos dan un total de 4 signos. Al mismo tiempo los diagramas continúan evolucionando, agregando un trazo más, lo que provoca que se transformen en trigramas y al someter a estos cuatro diagramas a la totalidad de las combinaciones posibles se logra obtener como resultado los ocho trigramas básicos que dan origen a los hexagramas de I Ching.

Como el trigrama se encuentra compuesto por tres líneas, el mismo grafica una experiencia de la vida que se vive en tres momentos diferentes.

Paralelamente a que cada trigrama presenta características de cada uno de los cinco elementos básicos que corresponden a la tradición oriental (tierra, agua, fuego, metal y madera) también son representados por un color, una nota musical, un planeta, un punto cardinal, un animal, una estación del año, un miembro de la familia y una zona específica del cuerpo físico con el que se identifican.

Esos trigramas tienden a combinarse recíprocamente en la mayoría de las variantes posibles, que son ocho, y así dan origen a los 64 hexagramas del I Ching.

Es importante que tengamos en cuenta que cuando consultamos al oraculo I Ching, es preciso realzar alguna pregunta acerca de una situación por la que se esta atravesando ya que el oráculo nos indicará la dirección natural o bien, de menor resistencia a la mutación o al cambio que representa dicha situación.

Como bien hemos dicho el oraculo I Ching nos ofrece consejos, los cuales se encuentran completamente limpios y libres de cualquier tipo de prejuicio y también debemos considerar el hecho de que no habla de lo bueno ni de lo malo, simplemente nos ofrece una pequeña perspectiva de los hechos por los que atravesamos, y todas las alternativas posibles para saber como enfrentarlos.

Gracias a esto podemos decir que una de las características principales del oráculo I Ching es que nos ayuda a crecer acercándonos a la ley del cambio que rige al universo en el que habitamos.

El I Ching es mucho más que un oráculo, ya que represente un excelente consejero y un compañero de camino, al menos así lo sienten aquellas personas que lo han utilizado durante muchos años.

No podemos ignorar el hecho de que el I Ching nos debe inspirar respeto y reverencia, y especialmente humildad ante la gran sabiduría que nos presenta. Se cree que este oráculo devuelve a la vida de quienes lo utilizan la dimensión mágica y nos recuerda, por ejemplo, que la calamidad es capaz de producir fortuna, y la fortuna puede producirnos una calamidad, y unas de las reglas principales que debemos plantearnos antes de comenzar a utilizarlo es que cada vez que se nos presenta alguna dificultad en nuestra vida, la misma perfecciona nuestra voluntad, mientras que cuando se llega a un impasse, todo cambia y si nosotros también cambiamos, entonces seremos capaz de atravesar cualquier situación difícil que se no presente.

Por último queremos decir que muchos atribuyen un valor sentimental al I Ching, mientras que muchos otros lo juzgan como un simple libro de adivinaciones. Hay muchas maneras en las cuales podemos examinarlo: es posible creer que el mismo posee el poder de arrastrar desde lo más profundo de nuestro inconsciente hacia la superficie de nuestra mente, método que nos permite visualizar un problema por el cual estamos atravesando pero en sus dimensiones reales y gracias a eso somos capaces de deducir los medios para solucionar este problema. Por otro lado, también podemos considerar otra faceta del I Ching, la cual no es considerarlo simplemente un oráculo, sino también un libro de cultura y sabiduría.

Para las interpretaciones, consultar el sitio www.josnell.com.ar

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