martes, 28 de julio de 2009

Sobre los Vinculos

La Astrología nos enseña que nos vinculamos para conocer nuestras energías. Desde esta concepción, encontramos tres modos de vincularnos, dependiendo del grado de proyección que incluyan nuestras relaciones.

Cuando nos vinculamos proyectando, no vemos al otro tal como el otro realmente es. Lo vemos en base a lo que necesitamos ver para satisfacer nuestras expectativas y necesidades. Entonces proyectamos cualidades, deseos o sentimientos nuestros en el otro, que luego le atribuímos. Así establecemos vínculos simbióticos.

Llega un momento en el que descubrimos que los vínculos nos ofrecen un campo de intercambio y complementación. En este punto tenemos que aprender a ir soltando las proyecciones. Ingresamos así en una etapa alquímica en la que nos hacemos cargo de transformar concientemente nuestra manera de relacionarnos. Se trata de un proceso de limpieza de las proyecciones que se convertirá en un entrenamiento en el terreno de lo vincular.

Como resultado de esta ejercitación conciente y persistente, pasamos a una etapa en la que comenzamos a ver al otro tal como en realidad es. Recién en este momento estamos en condiciones de vincularnos desapegadamente, considerando al otro como un verdadero complementario.

Una vez que comprendamos estos tres modos que nos informan acerca de la dinámica energética de lo vincular, reconoceremos cuál es nuestra manera de hacer encuentro, pudiendo modificarla para que nuestros vínculos puedan ser sanados. La idea es que prevalezca la unión, la complementación y la interdependencia, en lugar de la separación, el antagonismo y la dependencia.

De esto se trata la recta relación entre los seres humanos.

Esta concepción es válida para todo tipo de vínculos. Mediante la creativa modalidad vincular que busca el desapego, podrán ser construídos y sostenidos vínculos sanos, evitando o disminuyendo las situaciones que incluyen luchas de poder, control y manipulación.

Visualicemos un jardín: algunas plantas crecen tanto que se doblan y es necesario colocarles un tutor para sostenerlas y darles un punto de apoyo. Este tutor permanece a su lado sin interferir en su crecimiento ni controlarlo.

De la misma manera, en el encuentro con el otro la función del ser humano es la de acompañar, sostener y dar apoyo, sin interferir en su crecimiento, sin dominar o someterse perdiendo el contacto con su verdadera potencia, esa que sólo se descubre al hallar el justo equilibrio entre la impotencia y la omnipotencia. Este es el concepto de poder como recurso interno.

Vincularnos significa, simplemente, caminar junto al otro, estar a su lado y colaborar en su proceso de evolución, creativamente, en libertad de ser y dejando ser.

miércoles, 22 de julio de 2009

Flores de Bach para la ansiedad

FLORES DE BACH PARA LA ANSIEDAD
Lic. Adrian Tucci*

La ansiedad es uno de los males de nuestro tiempo: el ritmo acelerado en el que vivimos, la incertidumbre, los cambios imprevistos y la falta de los necesarios momentos de ocio y de descanso nos llevan a una desazón interior.

Muchas personas recurren a los psicofármacos buscando un alivio, que si bien sirve de paliativo momentáneo, no erradica la causa del malestar sino que lo enmascara provocando a la larga un problema peor.

Las Flores de Bach, totalmente naturales y sin efectos secundarios, no sólo pueden llevarnos hacia el bienestar, sino que nos ayudan a encontrar un nivel más profundo de resolución de los conflictos.

Muchos psicólogos definen la ansiedad como un miedo inconsciente. Se manifiesta como un estado de inquietud, de malestar indefinido, de angustia latente.

Hay varios remedios florales que podemos utilizar, entre ellos:

IMPATIENS:
Para ansiedad de quienes no pueden estar quietos, están siempre apurados, no les gusta esperar, son impacientes, viven adelantándose al futuro, en continua tensión, en una urgencia constante.
Impatiens permite bajar un cambio, relajarse, recuperar un ritmo más lento y más natural.


ASPEN:
Para quienes experimentan un temor difuso, una sensación de que algo malo está por suceder, un vago presentimiento, una inquietud interior que no se puede precisar.
Este es el remedio para el miedo a lo desconocido. Ayuda a la serenidad, a la calma, a despejar el miedo o a definirlo.


VERVAIN:
Para personas apasionadas, vehementes. Se esmeran por conseguir lo que quieren y trabajan esforzándose de más, con una especie de ceguera, de terquedad. No paran de trabajar. Aún en la cama siguen pensando en lo que van a hacer mañana. Se tensionan y se contracturan.
El remedio Vervain ayuda a relajarse, a bajar el tono de la vehemencia, a disfrutar.


AGRIMONY:
Especial para los que expresan su ansiedad con la comida, la bebida, el tabaco, la droga. A veces tapan sus problemas con bromas y con una actitud humorística. Se ríen por fuera, pero sufren por dentro.
Agrimony les ayuda a ver sus conflictos y a resolverlos.


CHESTNUT BUD:
Para las personas que pasan muy superficialmente por las cosas. Suelen repetir los errores porque les cuesta mucho pensar. El origen de este tipo de ansiedad es que no pueden detenerse a relacionar conceptos a sacar provecho de la experiencia, a averiguar la causa de los errores y los fracasos.
Chestnut Bud ayuda a aprender, a disminuir la ansiedad que produce la dificultad de razonar y pararse a observar.

Reconocidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y cada vez más usados por médicos y psicólogos, los Remedios Florales se pueden tomar en cualquier edad y condición.

Aptos para bebés, niños y embarazadas, no interfieren con otras medicaciones, ya sean psicofármacos, vitaminas o antibióticos. Por el contrario, ayudan a llegar más pronto al restablecimiento de la salud al actuar sobre los factores mentales y emocionales.



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* Director del Instituto Argentino de Terapias Naturales

viernes, 10 de julio de 2009

En tiempos de la Influenza A

"La salud también es contagiosa".

Entrevista a Ruediger Dahlke-Autor de “La enfermedad como camino"


La salud reside en vivir en concordancia con los deseos del alma. No existen diferentes enfermedades sino una diversidad de síntomas con un sentido profundo: transmiten mensajes espirituales y conflictos psíquicos no resueltos. La capacidad de recuperación depende de su adecuada interpretación.

La salud nunca puede ser algo exterior, ni tampoco depender absolutamente de causas externas, sino que se experimenta en el interior del ser humano. Por tanto, es ahí donde hemos de dirigirnos para encontrarla, estimulando pensamientos y sensaciones que vienen demostrando su validez desde hace siglos.

En la búsqueda del origen y causas de la salud, el médico y terapeuta Ruediger Dahlke utiliza su experiencia médica en toda su extensión, sin diferenciar entre ciencia moderna o antiguos caminos, entre síntomas físicos o anímicos. "Durante mis años de estudiante y trabajador en hospitales sólo oía hablar de enfermedades contagiosas, pero a mí me interesa muchísimo más la "salud contagiosa" que surge del ser humano y que reside en la sabiduría de nuestra alma".


Pregunta: ¿En qué consiste la salud?

Ruediger Dahlke: El estado de salud no se puede alcanzar del todo porque no es una meta inamovible, de la misma manera que nada que es auténtico permanece quieto, todo fluye. Sin embargo, todo flujo contiene un ritmo, y lo importante es que cada cual encuentre el suyo. Cada persona es diferente, por lo tanto no existen reglas generales para todo el mundo. Es importante escucharse, y ahí encontrarás las leyes de la vida y de la salud. De todas formas, podemos observar si nos alimentamos y nos movemos como un ser humano, sin voracidad y discriminando lo que nos conviene de lo que no, teniendo en cuenta que en diferentes momentos y en diferentes etapas lo que nos conviene puede variar.

¿Existen algunas reglas a tener en cuenta, aunque sean de forma provisional?

Hay tres reglas especialmente importantes: 1. Encuentra tu verdadera esencia y deja que florezca: 2. Sé consciente de tus miedos, y 3. No sigas estando sujeto a normas o principios que ya no te aportan nada.

¿Cómo actúa el miedo?

Te impide liberarte y fluir con la corriente de la vida. El miedo exige continuamente reglas con las cuales poder atormentarte. Pero gracias a la ley de la polaridad (una de las dos leyes globales de la vida, junto con la ley de la atracción), el miedo lleva también implícita la solución. Puedes cambiar las tornas: encamínate hacia tu miedo y verás como te conduce a tu verdadera esencia. Casi siempre lo que más miedo te da es lo que te fascina y te maravilla -si decides encararlo-, lo que te supone un desafío. Si es así, eso es lo que tienes que seguir; pero cuidado, no dejes que se convierta en una rutina. Todas las cosas, y sus reglas, tienen su tiempo. Cuando las reglas empiezan a obstaculizar el fluir de la vida, y en lugar de fomentar el crecimiento lo que haces es ponerle trabas, entonces es el momento de darles las gracias y soltarlas, para evitar así la enfermedad y seguir manteniendo la verdadera salud.

Nos has hablado dos de las reglas: afrontar los miedos y abandonar las reglas que ya no sirven. ¿Pero qué pasa con la primera y más importante? ¿Cómo encontrar la verdadera esencia?

Es mucho más fácil de lo que crees. En realidad no necesitas buscarlo porque está en el interior y siempre lo ha estado. Pregúntate quién eres. Tu camino no tiene que ser el adecuado para los demás. Es mejor cometer los propios errores que vivir las virtudes de otras personas. Esas personas que hacen lo que se supone que se debe hacer o que viven los proyectos de otras (sus padres, su pareja, etc.) descuidan su propio camino y se alejan cada vez más de sí mismas, y no es extraño que empiecen a aparecer síntomas de malestar o, como se denomina comúnmente, "enfermedades". Estas enfermedades obligan a dar marcha atrás, o incluso a volver a empezar, puesto que eso es lo que la enfermedad está intentando decirte. No existe salud real y completa cuando no se está viviendo la propia vida.

Pero la salud también es un tema que hay que plantear desde el plano físico. ¿Cómo tratar al cuerpo para un estado de salud satisfactorio?

Como decía santa Teresa de Ávila, debemos ser buenos con el cuerpo para que el alma se sienta a gusto con él. Como decía anteriormente, basta con tratarlo de una manera racional, con amor, y saber escucharlo. Un cuerpo sano es una oportunidad maravillosa para crecer de forma libre y voluntaria, pero un cuerpo enfermo obliga al alma a aprender. También un cuerpo aquejado de síntomas de malestar es una buena base para el alma, para que ésta aprenda sus lecciones y acumule experiencias. Así que todo está interrelacionado y no podemos separar una cosa de la otra. Es bueno ocuparse de los escalones superiores de la jerarquía, pero sin olvidarse de la base.

Boletin "El Vuelo del Aguila"

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lunes, 6 de julio de 2009

Una Meditación con Colores

Meditar con colores puede sanarnos

Cuando el hastío nos abruma, cuando nos anegan emociones de depresión o tristeza, decimos metafóricamente que nuestra vida “no tiene color”. E

En cualquier caso, basta a veces contemplar el exuberante matiz de una flor, los vívidos tonos de un amanecer o el sigiloso titilar de los astros nocturnos para recordar esa luz de la cual procedemos, esa luz que, al igual que nuestra alma, contiene todos los matices y potencialidades que el Creador concibió en su mente infinita.

La psíquica española Arrais nos provee esta técnica de meditación con colores. Es muy sencilla:

1. Ponte en la posición que te resulte más cómoda; si lo necesitas, coloca, a volumen moderado, una música relajante; cierra los ojos; respira a fondo sobre el centro de tu plexo solar. Inspira por la nariz y espira por la boca, a bocanadas largas y profundas; relaja tu mente; con cada aspiración y expulsión del aire de tus pulmones, encontrarás una confianza interior en la bondad de Dios y en su inagotable capacidad curadora.

2. De acuerdo a la necesidad física, espiritual y emocional que tengas, visualiza los siguientes colores para iniciar tu proceso de curación psico-espiritual:

• Para obtener alegría: aspira el naranja y exhala el azul.

• Para incrementar las funciones intelectuales: inspira el amarillo y exhala el violeta.

• Para purificar: aspira el verde y exhala el magenta.

• Para fortalecer el sistema inmunológico: inspira el turquesa y exhala el rojo.

• Para obtener relajación: inhala el azul y exhala el naranja.

• Para incrementar el sentimiento de autovaloración: inhala el violeta y exhala el amarillo.

• Para erradicar pensamientos obsesivos: inspira el magenta y espira el verde.

• Para obtener vitalidad: inspirar el rojo y exhalar el turquesa.

Tómate todo el tiempo que sea necesario, hasta que te sientas relajado.
A medida que practiques esta sencilla técnica de respirar los colores, descubrirás que te sientes más lleno de energía y que tu sistema está más equilibrado.