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jueves 2 de septiembre de 2010

SINCRONICIDAD

SINCRONICIDAD
El universo es más milagroso de lo que suponemos.

Todo está planeado tan exquisitamente que en cualquier momento
todos recibimos de los demás actores de nuestra vida las
enseñanzas que necesitamos.

Los maestros espirituales enseñaban que todo es uno; que el
progreso tuyo es el progreso mío, que tu aflicción es mi aflicción.
También decían que, a un nivel determinado, todo está relacionado.

El concepto no es fácil de entender, pero explica por qué,
cuando nosotros cambiamos, todo cambia a nuestro alrededor.

El cambio mental consiste en pasar de ver un mundo hecho de cosas
a observar un mundo de posibilidades, abierto y fundamentalmente
hecho de relaciones. Cuando ocurre este cambio, nuestro sentido de
la identidad también cambia y empezamos a aceptarnos mutuamente
como seres humanos válidos.

También vemos que es prácticamente imposible que nuestras vidas
carezcan de significado.
Cuando comenzamos a aceptar un nuevo tipo de compromiso,
se produce un flujo de energía a nuestro alrededor.

Las cosas parecen ocurrir sin más. Estamos en un estado de compromiso
y rendición y empezamos a experimentar lo que se ha dado
en llamar «sincronicidad».

La sincronicidad es un principio de conexión no causal, una coincidencia
significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más
que la posibilidad aleatoria.

Es la ocurrencia simultánea de eventos que corresponden a un mismo
sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto.

Los acontecimientos sincronizados son una señal de que nos
hallamos recorriendo el sendero adecuado, que no somos meros
observadores, sino participantes de una red cósmica interconectada.

La sincronicidad es un resultado.

Cuando entramos en sincronicidad con el Universo, a través de
nuestro cambio interno; los llamados "milagros" comienzan a surgir
de forma cotidiana.

Si admitimos la idea de la sincronicidad, entonces nuestra vida
tiene sentido, todo acontecimiento de ella y toda persona que intervenga
obedece a un sentido y no nos sentimos víctimas.

Si admitimos que estamos conectados al Universo, tendremos
que asumir más responsabilidades, incluso frente a los demás.
Lo que significa, "hacernos cargo de nuestra vida" y ver a los demás
como un todo unificado a una Energía superior.

Las personas felices y eficaces abrazan este concepto de «unidad».
Para ellas todo lo que ocurre contribuye al sentido de su vida.
Confían en que las circunstancias se sincronizarán a su favor.

Nada de lo que aparece en nuestra vida se puede fundamentar
como algo exterior a nosotros que nos cae del cielo,
todo lo hemos creado nosotros. Algo que estaba latente en
nuestra mente y se materializa en algo real
que encuentra su expresión en la vida, ya sea una pareja,
un trabajo, una ruptura, etc.

Esto lo hacemos sincronizando nuestra inquietud interna,
nuestros pensamientos, con determinados sucesos que ocurren pero
que reflejan con la misma exactitud que un espejo, aquello que
estábamos sintiendo o pensando en un momento determinado.

La sincronicidad es mágica porque al ver como se expresa algo
que estaba en nuestro interior, nos damos cuenta que nuestra
vida responde a un patrón determinado.

La progresión es como secuencias de esa película y si sabemos
relacionar una secuencia con otra, podemos ver o adivinar
la película entera.

El primer paso que debemos dar es ser concientes
de que los creadores del cambio que vamos a afrontar somos
nosotros mismos, que todo lo que nos ocurre lo hemos decidido
nosotros, desde nuestro ser más profundo, a veces no con
nuestra voluntad ni decisión consciente pero al fin y al cabo lo hemos elegido.

Si fueramos conscientes del porqué de todas las cosas, estas
situaciones no supondrían ninguna dificultad ni inquietud, porque
veríamos la película completa y sabríamos el final de todo, pero
como éste no es el caso, tenemos que ver el tránsito secuencia a
secuencia, intentando hacer lo mejor que podemos en cada momento,
es decir empleando el factor tiempo y viendo de qué manera la
progresión se va sincronizando en nuestra vida con algo equivalente
en el exterior, cómo lo va creando y lo vamos asimilando, cómo
reaccionamos, cómo lo aceptamos o lo rechazamos.

La sincronicidad es una ley que funciona incluso en pequeños
detalles cotidianos, cuando un día modificamos nuestros
pensamientos acerca de algo y de repente empiezan a ocurrir cosas
relacionadas con ese cambio de actitud mental.

Autor desconocido
Fuente: Galactic Maya